2020

Frenia

2022

La Rara se sumerge en el caos, el desorden, la locura, si es que alguna vez no estuvieron allí, en una indagación documental y artística en relación a los trastornos mentales con perspectiva de género. Nuestro objeto de estudio es la inestabilidad, la fragilidad, la vulnerabilidad, el desequilibrio. Términos estigmatizados y asociados a las mujeres. 

Comenzamos con Frenia desde la más clásica investigación; acercándonos a lecturas de ensayos, textos científicos, testimonios y obras de artistas relacionadas con el tema. En una siguiente fase realizamos entrevistas, con ellas nos adentramos en un plano más íntimo y experiencial. Tan compleja e inabarcable es la temática que decidimos detenernos en un momento y en un lugar: el de la reforma psiquiátrica en Andalucía. Y apostar por una respuesta a tres voces, de ahí los tres formatos que presentamos, con la intención de dotar de mayor relieve y versatilidad ese caleidoscopio de enigmas.

A modo de circuito expositivo, las personas asistentes podrán transitar por el recorrido, escogiendo el orden de las paradas; detenerse, retroceder o volver a ellas. Es una concepción del espacio flexible para facilitar que sea la persona la que elija qué, cómo y cuánto quiere mirar y ver.

El Hospital Psiquiátrico de Miraflores de Sevilla, inaugurado en 1890, fue la primera institución cerrada alejada del marco de la beneficencia que albergaba a personas convalecientes clasificadas de epilépticas, idiotas, furiosas e incurables. El avance de la psiquiatría fue puliendo esta clasificación, hasta alcanzar el estatus de enfermas.

La psiquiatría ha sido aprovechada por los poderes fácticos y políticos como mecanismo de control social. En sus comienzos, el psiquiátrico era receptáculo de cualquier persona que se saliera de la norma, el protocolo de admisión era bastante flexible, el de salida no tanto. Estos encierros, en la mayoría de los casos de por vida, suponían la aniquilación de la dignidad, las necesidades vitales son manipuladas para cumplir el rol preciso que la institución asignaba.

Según la norma de construcción de manicomios estos edificios debían estar a 6 km de los núcleos poblacionales. El rechazo y el estigma estaban garantizados.

La maqueta muestra un edificio construído en diferentes fases, el bloque iluminado, conocido como “el monstruo” es el lugar en el que residían las personas usuarias durante los años en los que hemos centrado la investigación, a la mayoría de ellas se las privaba del acceso a las otras dependencias del psiquiátrico, incluidos patios y jardines.

Este edificio fue demolido en el año 2006 por un problema de cimentación

"Hay en Sevilla varias personas dementes que a pesar de su deplorable estado recorren las calles haciendo pasar buenos sustos a los transeúntes."

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Hubo un batallón de mujeres, el músculo de la reforma, que entraron en Miraflores muy jovencitas, siendo profesionales asustadas y recién estrenadas, decididas a salir las últimas sin dejarse a nadie dentro, echándole la llave para siempre al cerrojo del manicomio, cerrando, así, un episodio vergonzante de la historia reciente de la salud mental. Lo consiguieron.

En el año 1978 artistas y profesionales del Hospital de Miraflores ponen en marcha la iniciativa Salta la tapia, que consistió en la celebración de un festival de música y artes escénicas en el patio principal del centro, dando la oportunidad a los “enfermos y encerrados” de vislumbrar una pizca de alegría y estímulo y a la ciudadanía de Sevilla acercarse y conocer tan misteriorso lugar. Se celebraron cuatro ediciones, la propaganda de la última (1984) rezaba “entrada libre, salida también” el cartel reunió a lo mejor del panorma cultural del momento Silvio, Kiko Veneno, Lole, Pata Negra, Rompehielos, Smash y la intervención espontánea de algún interno como José Mateo pusieron en pie a las multitud que se congregó en este woodstock, un acto realmente transformador tras el cual el manicomio nunca volvería a ser lo que había sido.

El colectivo audiovisual La Cura acompañó la residencia artística que Rocío y Julia llevaron a cabo en el marco del antiguo manicomio, la pieza audiovisual que se proyecta es el resultado de lo que vieron y sintieron.

Guiadas por la bailarina y coreógrafa Natalia Jiménez, a lo largo de la ya mencionada residencia artística en Miraflores, Rocío y Julia observan, oyen, huelen y se mimetizan con el espacio.

Esto se materializa en tres partituras de movimientos:

FR-E-NI-A es sufrimiento psíquico.
LAS BRAGAS: contención mecánica, contención química.
EL PASEO: la inestabilidad de los cuerpos en el espacio

La Rara con Frenia dan voz y ponen el cuerpo.

Frenia surge de una investigación financiada por el ICAS del Ayuntamiento de Sevilla bajo el programa Banco de Proyectos cuyo objetivo es incentivar los procesos de investigación, creación y experimentación.

Promotoras y directoras artísticas. Rocío Hoces y Julia Moyano 

Complicidades artísticas. 
Natalia Jiménez Gallardo. Movimiento.
Eloísa Cantón. Diseño espacio sonoro.
La Cura. Diseño y producción audiovisual.
Estudio de arquitectura AF6. Diseño y construcción maqueta.
Benito Jiménez. Diseño de iluminación.
Jorge Dubarry. Producción ejecutiva y coordinación técnica.

Asesoría en salud mental
Margarita Laviana Cuetos. Psicóloga Jefa.
Pilar Castellano Gallo. Trabajadora Social.
Estrellera Álvarez Navarro. Monitora y Trabajadora Social.
Carol Rodríguez Savart. Auxilar de Clínica.
Lourdes Salas. Abogada
Manuel Glez. de Chávez. Ideólogo de la Reforma Psiquiátrica.

Salta la tapia
Ricardo Pachón. Responsable de la edición de 1984.
Pepe «El Saxo» coordinador de la misma edición.